En la inauguración de la exposición de la Sociedad Rural de Tucumán se hizo mención al Ateneo de dicha institución, y se recalcó el gran mérito de cómo está creciendo y afianzando su objetivo de formación de dirigentes. Pocos días antes, en el evento de fin de año de la Fundación del Tucumán, tanto su presidente como el director ejecutivo plantearon la necesidad de pensar Tucumán en grande, asumiendo cada uno la responsabilidad y dejar de buscar culpables, tanto políticos como empresarios. La Fundación Federalismo y Libertad con su programa de Voces emergentes, lleva capacitando una enormidad de jóvenes en la formación de liderazgos, mediante el cruce deliberado entre ideas, experiencia, territorio y diálogo. Es muy destacable que en instituciones de Tucumán se planteen estos temas, más allá de lo gremial. Vivimos una profunda crisis, pero aún es más grave porque es moral. Crisis morales son resultado de crisis culturales anteriores. Es decir una persona es cada vez más culta en la medida que va descubriendo cada vez más valores. Y en este sentido desde hace tiempo se viene destruyendo el sistema educativo argentino. Se anula la competencia y la valoración del mérito. Se achata y se entra en la mediocridad y el éxito fácil. Por eso hoy es imprescindible la formación de dirigentes. Dirigente es la persona que en las situaciones difíciles, situaciones de crisis, se siente capaz de aportar, de lo que de él depende, soluciones. El dirigente atraer, no arrastra. No es dirigente el que cautiva multitudes. Dirigente es el que mediante la reflexión, va descubriendo que tiene que cultivarse para solucionar los problemas de los demás. Nuestro país parecería que quiere una sociedad sin dirigencia que esté al servicio de los demás. O sea hombres con sentido común, honestos, en condiciones de verlo todo, no de saberlo todo. Con obligación de usar el talento al servicio del bien común. El dirigente debe conocer la distinción entre inteligencia y sabiduría. La inteligencia nos hace ver las cosas, la sabiduría nos hace descubrir el valor, cultivarlo y transmitirlo. Por eso es muy alentador el crecimiento de Ateneos de formación de dirigentes, para que Tucumán vuelva a ser el faro del norte, que alguna vez tuvo el 40 % del PBI del NOA. Porque con los minerales, litio y cobre ya será imposible lograr ese porcentaje. Y pensar que dio tres presidentes a la Nación: Avellaneda, Roca (dos períodos), y Marcos Paz, que como vicepresidente ejerció la presidencia más de tres años cuan el presidente Mitre estaba en la guerra del Paraguay.
José Manuel García González
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